“Porque la Palabra de Dios es viva y eficaz y más cortante que espada de dos filos” (Hb 4,12)
Jueves 12 de Mayo (Jn 6,44-51) San Pancracio.
Se insiste en el mismo tema del Pan eucarístico, pues siendo tan maravilloso y nunca oído, ni aún posible de imaginar el que Jesús se quedara en la Eucaristía para ser nuestro alimento, ha querido el Señor dejar constancia repetidas veces y en distintos ambientes y auditorios de su presencia real en la Eucaristía, a fin de que no hubiese dudas. El hecho de creer en Jesús dador de vida provoca un nuevo éxodo, una dirección nueva para toda la existencia, nos hace abrir los ojos y percibir que vivimos en un mundo en el cual la muerte busca sofocar la vida a toda costa. Jesús nos dice “Yo soy el pan vivo...”. Con esa afirmación, identifica el don de Dios (el Pan) con su cuerpo, para que la humanidad tenga vida.
DIOS TE PREGUNTA HOY: ¿Eres un oyente verdadero de mi Palabra?
Viernes 13 de Mayo (Jn 6,52-59) Nuestra Señora de Fátima.
El efecto de creer y el de comer y beber a Cristo es el mismo “la vida eterna”, esa vida que es una participación de la vida que Jesús mismo comparte con el Padre y que viene al corazón con la comunión de su cuerpo y su sangre. Jesús habla sin rodeos y con propiedad de términos “Mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida” (v.55). Así nos anuncia la institución del Sacramento de la Eucaristía en el que nos da a comer su carne y a beber su sangre en las especies del pan y el vino. Sacramento digno de admiración y de adoración por parte del hombre.
DIOS TE PREGUNTA HOY: ¿Te alimentas del Pan vivo bajado del cielo?
Sábado 14 de Mayo (Jn 15,9-17) San Matías, Apóstol.
Jesús nos ama con el mismo amor con que ama a su Padre, y no se puede ni pensar, ni decir más, Dios no puede hacer nada más por su criatura. Has de convencerte de que Cristo te ama hasta el exceso, te ama infinitamente. Jesús prevé las dificultades y los obstáculos que van a encontrar sus discípulos para perseverar, por eso les advierte “Permanezcan en mi amor”, hoy también esas palabras están dirigidas a cada uno de nosotros. Nada ni nadie puede arrebatar al cristiano la causa de la alegría de su vida, pues su alegría no se fundamenta en nada temporal o terreno, sino en la seguridad de que su nombre está escrito en el Reino de Dios, y nadie nos lo podrá arrebatar.
DIOS TE PREGUNTA HOY: ¿Cumples con mis mandamientos?



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