Queridos
hermanos el titulo de este artículo les parecerá procedente de una persona
pagana, que tiene sus afectos puestos en la tierra y no el cielo. Sin embargo
les digo que no.El
verdadero cristiano ora porque Dios le extienda su vida para servir a los
demás.
Jesús antes de ser arrestado ora
a su Padre y le dice: “He manifestado tu nombre a los hombres que separaste del
mundo para confiármelos, eran tuyos y me los confiaste y han cumplido tus palabras…. Yo ruego por
ellos, no ruego por el mundo, sino por los que me has confiado…. Yo les
comunique tu Palabra, y el mundo los odio, porque no son del mundo, igual que
yo no soy del mundo, no pido que los saques del mundo, sino que los libres del
maligno” (Jn 17,1-17).
El
verdadero cristiano ora a Dios por seguir en el mundo, por ser luz en medio de
las tinieblas, por seguir esparciendo la Palabra de Dios, es cierto que ya no
se es del mundo porque se es de Dios, pero hacemos más aquí en la tierra que en
cielo. Nuestros sentimientos y afectos deben estar orientados a vivir en
comunión con el Padre, pero ya llegará la hora del trofeo máximo.
Tenemos
la manía de estar pregonando que queremos estar con Dios, pero pocas veces nos
preguntamos qué es lo que Dios quiere de cada uno de nosotros aquí en el mundo.
Recordemos
que son muchos los llamados y pocos los escogidos.