¡LOCURA TOTAL! UN OBISPO LLAMA HOMOSEXUAL A UNO DE LOS DISCÍPULOS Y LUEGO SE RETRACTA

viernes, 15 de mayo de 2015

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El obispo de la localidad bogotana de Fontibón, monseñor Juan Vicente Córdoba, encendió una gran polémica en Colombia al defender abiertamente la homosexualidad y asegurar: "no sabemos si alguno de los discípulos (de Cristo) era 'mariconcito'".
El obispo dejó claro que la homosexualidad "no es pecado" y remarcó: "un homosexual puede ser santo, un heterosexual puede ser santo o no santo".

Luego de estas declaraciones tan infames y fuera de orden, el obispo de Bogotá y exsecretario de la Conferencia Episcopal de Colombia se disculpo en una nota aclaratoria que reproduzco más abajo.

La pregunta que yo me hago es de donde sacó esta locura este obispo, de la Biblia no es porque creo que tiene muchos años que no la lee, luego de encender la polémica viene y se disculpa de todo lo que dijo, es decir se contradice plenamente. Quiero aclararle a este obispo que la Iglesia Católica no rechaza al homosexual, por el contrario repudia  el acto homosexual porque es considerado por Dios como una “abominación” hb. “תֹּועֵבָה toevah” que significa abominable, abominación, idolatría, ídolo.
Solamente  citare dos textos, pero son muchos de los que se puede hablar.
Lv 18,22  No te acostarás con varón como con mujer; es abominación.
Lv 20,13  Si alguien se acuesta con varón, como se hace con mujer, ambos han cometido abominación: morirán sin remedio; su sangre caerá sobre ellos.

Si a este obispo le parece estos dos textos fuera de contexto, entonces que se lea el pasaje de Sodoma y Gomorra.
Estas declaraciones son muy alarmantes ya que deja entrever ciertas posturas que contradicen lo dicho por Dios en la Biblia.


NOTA ACLARATORIA DE MONS. JUAN VICENTE CÓRDOBA VILLOTA, OBISPO DE FONTIBON

Fontibón, 15 de mayo de 2015 Los medios de comunicación, nacionales e internacionales, han reproducido ampliamente algunos apartes de mi reciente intervención en un foro convocado por la Fundación Buen Gobierno, la Universidad de Los Andes y la Fundación Colombia Diversa. Con el fin de evitar interpretaciones erróneas, quiero manifestar a los fieles católicos y a la opinión pública lo siguiente: 1. Acojo plenamente, con firme y plena convicción, la doctrina moral de la Iglesia Católica sobre la homosexualidad que, aunque como mera inclinación sexual no constituye pecado, es justamente considerada como una tendencia "objetivamente desordenada" (cfr. Catecismo, n. 2358). 2. De igual modo, como he repetido en diversas ocasiones, considero “que los actos homosexuales son también intrínsecamente desordenados y contrarios a la ley natural. No proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. No pueden recibir aprobación en ningún caso” (cfr. Catecismo, n. 2357). En efecto, “las personas homosexuales están llamadas a vivir la castidad. Mediante virtudes de dominio de sí mismo que eduquen la libertad interior, y a veces mediante el apoyo de una amistad desinteresada, de la oración y la gracia sacramental, pueden y deben acercarse gradual y resueltamente a la perfección cristiana” (cfr. Catecismo, n. 2359). 3. Reitero, por tanto, que las afirmaciones realizadas durante el mencionado foro académico no han tenido la intención de controvertir o modificar esta sólida e inamovible posición moral de nuestra Iglesia. La intención de mis afirmaciones no era otra que la de expresar al público asistente, en su mayoría formado por líderes y miembros de la comunidad LGBTI, el respeto que la Iglesia Católica tiene por toda persona humana. Con amor de madre, la Iglesia acoge a todos los hombre y mujeres sea cual sea su condición, consciente de que más allá de sus inclinaciones sexuales -e incluso de su comportamiento sexual- toda persona tiene la misma dignidad fundamental ante Dios y ante el Estado. Los hombres y mujeres con tendencias homosexuales "deben ser acogidos siempre con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta" (cfr. Catecismo, n. 2358). 4. Para ilustrar a los asistentes sobre dicha realidad -desconociendo la presencia de medios de comunicación en la sala- me permití utilizar algunas expresiones coloquiales que, fuera del contexto del encuentro académico y del diálogo establecido con los asistentes, resultan claramente desafortunadas. Pido sinceras disculpas a quienes pudieron sentirse escandalizados o heridos por estas lamentables expresiones a las que no puede dárseles ningún valor teológico o moral. 5. A pesar de la polémica suscitada, algo importante hay que resaltar en este acontecimiento. Este primer encuentro oficial y público de un Obispo colombiano con la comunidad LGBTI, demuestra que si es posible acercarse a quien piensa distinto para establecer un diálogo sincero y franco que nos lleve a derribar los muros y a descubrirnos mutuamente como hermanos. En ese sentido, como Obispo y como sacerdote, me siento satisfecho de haber cumplido este importante paso de acercamiento que, espero, abra el camino para otros encuentros futuros. 6. Quiero agradecer, por último, la comprensión y la oración de mis fieles, de mis sacerdotes y de mis hermanos Obispos, que han sabido interpretar la finalidad pastoral de mis afirmaciones y han valorado mi esfuerzo por llevar a los hijos de Dios, en ocasiones alejados de la Iglesia, el rostro de la misericordia y del amor divinos. Dios los bendiga a todos, 
+ Juan Vicente Córdoba Villota, S.J. Obispo de Fontibón
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